Targa della New York Public Library
L’Antologia Tra le Ande e gli Appennini è il cuore del progetto LATILMA.
Nelle sue pagine si dà spazio a racconti, poesie, pagine di diario, monologhi e performance che rappresentano testimonianze preziose della presenza ispanoamericana in Italia.
Qui si pubblicano testi che, oltre ad avere una chiara funzione testimoniale - l’“io” narrante o lirico si fa voce di un “noi”, una condizione condivisa - illuminano l’apporto culturale di autor* latinoamerican* in Italia. Sono loro che propongono soluzioni linguistiche innovative, sfidano il concetto di letteratura nazionale e, in maniera intersezionale, propongono riflessioni sul concetto di identità che trascendono le mere coordinate geografiche.
Sebbene LATILMA si focalizzi sulla funzione testimoniale di questi racconti, leggendo le pagine che seguono sarà evidente come le opere proposte trascendano questo livello. Riconoscendo una contraddizione di molti progetti che - come noi per primi - rischiano di limitare l’attenzione verso alcun* autor* all’aspetto semantico e autobiografico, questa antologia vuole essere un' ulteriore vetrina anche per qualità estetiche che dovrebbero trovare posto in molti altri contesti letterari e artistici.
Francesca P. Casmiro Gallo e Karín Chirinos Bravo, autrici incluse nell'antologia, offrono nel dialogo collettivo che pubblichiamo di seguito alcune note introduttive, utili a comprendere il corpus raccolto da LATILMA.
Buona lettura.
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Entre aquí y allá, hoy y ayer: un diálogo con Francesca Casmiro Gallo y Karín Chirinos Bravo
Francesca P. Casmiro Gallo, Karín Chirinos Bravo, Elena Ritondale
Elena Ritondale
Leyendo los textos enviados para la publicación en la antología, y también escuchando los testimonios, me parece que, en muchos casos, resultan novedosos con respecto al patrón “clásico” de la literatura del exilio. Si en este destacan tópicos como la nostalgia, los recuerdos y las memorias de un ayer perdido, los textos que encontramos aquí muestran reflexiones y temas más bien relacionados con la elaboración de la(s) identidad(es). ¿Les parece? Y ¿cómo viven el concepto de identidad en su propia escritura?
Francesca Casmiro Gallo
Aquí, la nostalgia de la tierra madre, de un país a veces imaginado, tiene un sabor, un olor, es una “Guayaba” (Luisa Fernanda Guevara). Me parece que las autoras trascienden la literatura del exilio como categoría consolidada, otorgan una materialidad viva a la lejanía, dejando una huella críticamente femenina en ella, además, en estos textos, la nostalgia o el exilio nunca se cierran en sí mismos. El tema de la identidad es doloroso. A pesar de haber explorado el concepto en ensayos específicamente académicos, ahora que me encuentro ocupando el otro lado, la primera respuesta sería, “no sé”. Quizás, desde este lado, desde el sujeto que habla, la identidad no es un concepto, no creo haberlo vivido en estos términos. Es “algo” fugitivo que se acerca más a los sentidos, a la sabiduría: el sonido de las sílabas, el olor de un libro, los dolores que no se dicen. Soy italiana, mis padres lo son. Sin embargo, me doy cuenta de que la Italia cotidiana y auténtica frecuentemente se desconoce, la Italia de la cual hablo es dinámica, histórica, viva, hasta conflictual, pero nunca es una pieza de museo por defender. En Perú nací, pero no habiendo vivido en el país, no tengo una relación tan estrecha. En México, mejor dicho, en Chiapas, aprendí el sonido profundo del español latinoamericano, es decir, aprendí a hablar en esta lengua, explorando partes íntimas de mí, renací en ella por medio también de la escritura, en efecto, hay ámbitos en los cuales me resulta más natural expresarme en español.
Karín Chirinos Bravo
“Come l’ho scoperto di essere straniera? Non lo so” escribe Natalia Marraffini. Creo que esa duda engloba el nuevo concepto de identidad global que están gestando estas escritoras y se refleja en sus obras. Si bien encontramos tópicos recurrentes de la literatura del exilio como la nostalgia “por el cielo de los Andes” o “las calles de Bogotá” o la memoria: de un pasado alegre que aflora con solo mirar el color de la piel, una piel que también trae al presente vivencias dolorosas de abandono y discriminación en una Italia que, a veces, se comporta con los seres humanos como si fuera una oficina de ¨aduanas¨. Estas obras van más allá de esa clasificación, muestran la convivencia de rasgos de exilio y desexilio como la nostalgia y la contranostalgia de los cuales habla Benedetti en El desexilio y otras conjeturas (1986). En las obras vislumbramos que el sitio de la nostalgia por la patria poco a poco se va acompañando por la contranostalgia, o sea, la nostalgia de lo que hoy tienen y van a dejar: la curiosa nostalgia del exilio que se sentiría si se viviera en la tierra en la que se nació o en la que nacieron sus ancestros. “Io sono straniera a loro, ma anche a me stessa e a tutti i Paesi del mondo” afirma Natalia Marraffini; “Quando fui nelle Ande tuttavia ebbi l’impressione di sentirmi delle volte un po’ straniera. Mi sentivo di nuovo diversa, ma questa volta nel mio paese di origine” escribe Yenifer Aliaga.
Elena Ritondale
Claro, destaca una idea de identidad no esencialista, sino negociada y en devenir. De hecho, yo tendría que dejar de identidad usando el singular…Por otro lado, si hay un elemento recurrente es el papel de las genealogías femeninas. Madres, hijas, abuelas, nietas: estas relaciones tienen un papel protagónico.
Francesca Casmiro Gallo
Sí, sentí cercanía, en particular me llamó la atención el cuento de Diana Paola Agámez Pájaro, me hizo pensar en la complicidad que tengo con mi mamá, quien ha desarrollado también el rol de abuela conmigo por su edad mayor: “Quando la nonna parla, tutto acquisisce nuove possibilità, tutto cresce”. Muchas de las autoras experimentaron una separación con la madre que emigró sola a Italia; después de algunos años, gracias a la reunificación familiar, pudieron alcanzarla: “Dieci anni dopo la sua partenza, quando oramai ero un’adolescente, mamma decise che era arrivato il momento per me di raggiungerla” (Sharon Grece Alvarez Silva & Elisa Borio). En sus textos, narran la dificultad de la integración y la cuestión de la identidad en espacios cotidianos como la escuela secundaria o preparatoria, temas urgentes que nos interpelan como ciudadanos: “Amare le mie origini subalterne è stato come superare un complesso d’inferiorità coloniale interiorizzato e riprodotto per tantissimi anni da me e da tutte le persone che mi hanno circondato” (Yeniffer Lilibell Aliaga Chávez). Mi situación es distinta, recién nacida, mis padres adoptivos me llevaron a Italia, por lo tanto, mi madre es italiana, sin embargo, también ella experimentó una condición de subalternidad dentro de la cultura italiana por ser migrante de un Sur principalmente campesino y humilde. Al no conocer la familia originaria, me percato que en todas las mujeres latinoamericanas veo rasgos maternos.
Karín Chirinos Bravo
Sí, hablamos de una literatura donde las mujeres son las protagonistas, tal vez porque son ellas las que un día tomaron un avión y empezaron este viaje transcultural que trasciende geografías y generaciones.
Elena Ritondale
Volviendo a su experiencia personal como autoras, ¿para quién escriben Uds? ¿Su “lector 0” se encuentra en Italia, en Perú, o dónde? Entiendo que es un tema relevante, pensando en la colocación en el campo literario (de aquí y de allá), porque las escritoras transnacionales a menudo resultan marginadas por ambos.
Francesca Casmiro Gallo
Tu pregunta me obsequia un pedacito de identidad al indicarme que hay un “nosotras”; antes de ahora no lo había pensado. En efecto, encontré fragmentos de mi historia en los cuentos y poesías de la antología. ¿Para quién? Tejer una respuesta no es fácil, seguramente escribo por una necesidad de expresarme y compartir historias, al bordar palabras me construyo y reconstruyo. Escribo para alguien que no conozco directamente, me daría miedo conocer a los lectores porque en algunas ocasiones me ocurrió ver emociones tan profundas en sus rostros, no me siento a la altura. Para mí, los textos literarios son como mensajes secretos, conservados en la pancita de alguna botella que será inmersa en las olas del mar u océano, espero que su contenido pueda abrazar a quien se atrevió a salvar un objeto común. Me gusta pensar que mis lectores pueden ser italianos, latinoamericanos…
Karín Chirinos Bravo
Mis lectores ideales son todos aquellos que se sienten fuera de lugar, intento dar voz a esas personas y al mismo tiempo abrir la conciencia de aquellos que siguen aferrados a marcos sociales que mantienen categorías excluyentes entre los seres humanos.
Elena Ritondale
El texto literario como “objeto común” (Francesca) y lectores que compartan la situación de “sentirse fuera de lugar” (Karín). Este “espacio compartido posible”, este “campo literario potencial” sería entonces, otra vez un tipo de espacio “in between”, como nos decían las escritoras chicanas. Al respecto, destaca el uso del idioma. Algunxs autorxs escriben en castellano, otrxs en italiano…otrxs se auto traducen. ¿Cómo juzgan esta variedad de elecciones y cómo se desplazan Uds. de un idioma al otro, en sus mismas actividades?
Francesca Casmiro Gallo
Aprendí a escribir en español en México, me refiero a ensayos académicos, tenía 28 años, fue un proceso natural. En aquellos años, el español se convirtió en mi lengua de trabajo. La inseguridad que siento por no haber nacido en ello me permitió ser más analítica en la redacción, me encanta conocer nuevas palabras, los sinónimos y las expresiones regionales, gracias a este vaivén lingüístico desarrollé una actitud autorreflexiva. El italiano es mi lengua natural, me gusta su variedad, su sonido, me expresa alegría, también el dolor me toca directamente cuando lo expreso en esta lengua. De hecho, hasta hoy, para los artículos académicos he utilizado especialmente el español, encontré mucha dificultad en traducir mi parte latinoamericana, ¿Cómo narrar la experiencia con niños de asentamientos irregulares en Tuxtla Gutiérrez? ¿Cómo traducir el calorcito de aquella ciudad y el sabor de los tamales con aceitunas negras? No es solo una cuestión de lenguas, es traducir el cuerpo, la subjetividad a otro idioma, renacer en ello, posiblemente haya en mí un jardín secreto un espacio creativo guardado, que pulsa, que me da vida. Al respecto son significativos los versos de César Arenas: “Lo primero que perdí, con esa metamorfosis, fue mi lengua/ O mejor dicho, no la perdí, la guardé para mí y para los míos/ Para todos los demás, en cambio, comencé a utilizar otras palabras, otras inflexiones, otros sentimientos”.
Karín Chirinos Bravo
Creo que la lengua es la única forma que tiene una persona extranjera para manifestar que existe en esa nueva realidad. La lengua madre te conecta con la familia del otro lado del océano y la lengua dos te acerca a tu nueva familia. La lengua es el puente para conectar esas dos realidades que conforman estas nuevas escritoras transnacionales
Elena Ritondale
Cambiando ahora la perspectiva, ¿qué aporta la presencia de la cultura latinoamericana a la cultura de Italia? ¿De qué manera está dejando su huella?
Francesca Casmiro Gallo
Ante todo, pienso en la migración de las madres de familia, mujeres que han desafiado muchas creencias sociales en Perú, Ecuador, entre tantos países. Varias autoras cuentan las dinámicas de la reunificación familiar como hijas de la migración y la relación controvertida con el país de origen: “Ritornare nelle Ande settentrionali per me significa ritrovare le ombre di ieri e ridisegnarle sulle mura del presente” (Yeniffer Lilibell Aliaga Chávez). Considero que esta literatura femenina es muy valiosa para la identidad italiana. Aún más, las autoras comparten miradas innovadoras para leerla: “[...] questo paese col nome e il profumo di donna: l’Italia” (Maria Felicita Castillo Castillo). Madres, hijas, abuelas y, hoy en día, nietas otorgan un ejemplo de fuerza, de ternura a la sociedad italiana y europea, ojalá del otro lado sepan aprender, ponerse a la escucha, nutrirse de tanta humanidad. Por cierto, las voces de las autoras pueden orientarnos, significando muchos elementos culturales presentes en nuestra vida cotidiana; por ejemplo, la gastronomía, un conjunto de saberes que narran las historias de América Latina, sus paisajes, la artesanía de los sabores, cuya materialidad evoca pertenencias múltiples: “[...] luego de cada dolor/ hundo mis manos/ en montones de masa de maíz/ para volver a las raíces/ para desatar los nudos de la lengua [...]” (Rocío Bolaños).
Karín Chirinos Bravo
La masiva presencia de la cultura latinoamericana está recreando la literatura local/nacional italiana, la gastronomía, la lengua, la danza y el arte en general. Sin embargo, creo que el aporte más significativo es la convivencia y tal vez la inclusión de una nueva forma de feminidad que es portadora de perseverancia y esperanza como puntos cardinales.
La presente Antologia si caratterizza come opera collettiva, diretta, curata e organizzata dalla Dott.ssa Elena Ritondale che ne è quindi l’Autrice. Le autrici e gli autori delle singole opere, indicati all’interno delle stesse, hanno concesso licenza alla Sapienza. Alcuni racconti sono stati gentilmente concessi dal Concorso letterario nazionale Lingua Madre, come indicato dal logo al loro interno.
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